jueves, 15 de marzo de 2007

Efectos sobre los Rayos Ultravioletas en la piel


Los rayos ultravioletas (UV) que provienen del sol penetran la piel y son absorbidos por la epidermis, la dermis, y el tejido subcutáneo. Tanto bajo el sol o las lámparas de bronceo, la sobreexposición a los rayos ultravioletas tiene efectos nocivos para su piel. Nuestra piel contiene un pigmento llamado melanocito, el cual contribuye a la reproducción de las células de la epidermis. La radiación ultravioleta causa que el melanocito se oscurezca y sea visible después de unos días, haciendo que usted obtenga el color bronceado. Además, al exponer la piel al sol, químicos llamados oxiradicales son liberados, los cuales dañan directamente el tejido cutáneo. Con una exposición prolongada al sol se liberan grandes cantidades de oxiradicales que gastan nuestras reservas de antioxidantes. La acumulación de los oxiradicales daña las fibras de la piel, produciendo arrugas, sequedad y posiblemente cáncer de piel. Precisamente el melanoma es el cáncer más dañino de la piel producido por la transformación del melanocito.

Con el paso de los años nuestra capacidad de producir antioxidantes disminuye. Ésto hace que las manifestaciones de carácter maligno de la piel aparezcan normalmente en la edad adulta, a consecuencia de la predisposición y sobreexposición a los rayos solares. Esto quiere decir que el daño producido por los rayos solares no desaparece después de que los efectos dañinos (tales como quemaduras, enrojecimiento, molestias), se hayan ido, ya que dichos efectos se van acumulando progresivamente año tras año. Podemos decir que el cáncer de piel es la manifestación extrema de los rayos ultravioletas sobre la piel. La Organización Mundial de la Salud ha estimado que más de 2 millones de casos de cáncer de piel ocurren en todo el mundo cada año de los cuales 200,000 corresponden a melanomas de carácter maligno.

El cáncer de piel y el envejecimiento prematuro de la piel no son los únicos efectos dañinos del sol. La Organización Mundial de la Salud ha determinado que la sobreexposición a los rayos solares es responsable de un 20% de los 12 a 15 millones de casos de cataratas del mundo. La exposición prolongada a la radiación ultravioleta se asocia con casos de fotokeratis y fotoconjutivitis, y en algunas personas, con la degeneración de la retina, tal como es el caso de las máculas oculares. El exceso de sol también debilita el sistema inmunológico, posiblemente aumentando el riesgo de la adquisición de enfermedades infecciosas.